domingo, 30 de octubre de 2016

Octubre

De repente me llené de ganas de llorar.
Por todo y por nada.
Quise llorar por miedo, por soledad.
Quise llorar porque no recuerdo la última vez que reí en serio.
Porque estoy frustrada.
Por estúpida.
Sentí tristeza por las veces que no dije lo que quise decir.
Por no pedir ayuda.
Quise llorar por todo lo que me gustaría ser, y no soy.
Porque duermo demasiado.
Porque la comida me sabe a sangre podrida.
De repente me llené de ganas de llorar porque hace mucho que no lloro.
Porque a veces siento todo y, otras, nada.
Porque sí.
Porque llorar es necesario.
Porque llorar te ayuda a olvidar.
Porque llorar te hace sentir que estás vivo.
De repente me llené de ganas de llorar.
Pero no lo hice.



Nada

 No pasa nada si no contestas. Seguirá llegando la noche. Las flores seguirán creciendo. Las letras seguirán apareciendo. Libros seguirán es...